El ruido en las oficinas: Causas y consecuencias

Conoce cuáles son los ruidos más habituales en una oficina y cómo prevenirlos.

El entorno de trabajo es un aspecto fundamental de cara a tener una buena salud laboral. Sin embargo, en muchas ocasiones se descuida un factor que puede provocar muchas consecuencias negativas en los trabajadores: el ruido en las oficinas. Al tratarse de algo en cierta medida habitual, tiende a pasar desapercibido porque no causa daños aparentes y a corto plazo.

¿Cuáles son los ruidos más habituales en una oficina?

Por regla general, los ruidos más molestos son aquellos vinculados a actividades telefónicas. Tanto las conversaciones recurrentes en voz alta como los sobredimensionados tonos de llamada de muchos teléfonos pueden provocar que los decibelios aumenten de forma exponencial en el entorno de trabajo. No obstante, hay muchos otros tipos de ambientes laborales que se producen de forma sistemática y que terminan convirtiéndose en ruido.

Los aparatos reguladores de temperatura, así como las impresoras, fotocopiadoras e incluso los teclados pueden desencadenar en un “efecto bola de nieve” con respecto a los niveles de ruido. Cuanto mayor sea la combinación más alta será la suma de decibelios en el entorno laboral. Asimismo, la cotidianidad de estos fenómenos hace que pasen desapercibidos en el corto y medio plazo.

Otro factor trascendental en lo que se refiere al ruido en las oficinas es la ubicación de las mismas. Los sonidos que entran desde el exterior son casi igual de molestos que los que nacen en el interior de los entornos de trabajo. El tráfico, los murmullos de la gente o vehículos pesados pueden ocasionar que las conversaciones en el interior tengan que ser en tono más alto. Esto, a su vez, provoca de nuevo ese efecto bola de nieve que hace que se produzca el disparo de los decibelios. Por lo tanto, dependiendo de la ubicación de las oficinas, es importante plantearse la insonorización.

El nivel de ruido óptimo en tu puesto de trabajo

Según varios informes de la Organización Mundial de la Salud, el nivel de ruido en un entorno de trabajo normal no debe sobrepasar en ningún caso los 65 decibelios. Si la situación provoca que los niveles superen esta barrera, debe actual el servicio de prevención de riesgos laborales.

Sin embargo, también puede ocurrir que los niveles de ruido no sobrepasen los 65 decibelios y, aún así, resulte molesto e interfiera en las tareas. Para esta cuestión, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo establece una serie de parámetros para acercarse al confort sonoro en los ambientes laborales. Según esta institución, el nivel de ruido debe ser de 40 decibelios en los despachos y oficinas profesionales.

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Consecuencias negativas del ruido para la salud

El exceso de ruido suele conllevar aparición de un factor muy negativo para los trabajadores: la ansiedad. Los empleados destacan el ruido laboral como uno de los factores que más ansiedad provocan, incluso por delante de la presión directiva o de los deadlines ajustados. Por tanto, se puede afirmar que se trata de un problema bastante importante para los trabajadores, de modo que en ningún caso debe descuidarse.

La pérdida auditiva también es una de las consecuencias nocivas que tiene el ruido en ambiente laboral. Se trata de una de las principales enfermedades cuyo origen es el entorno de trabajo, por lo que la comodidad acústica debe ser una de las máximas en toda oficina.

A su vez, la exposición sistemática a dimensiones de ruido elevadas puede conllevar un desequilibro en el sueño, así como diferentes alteraciones circulatorias y digestivas. La comunicación oral, por otro lado, también puede verse afectada negativamente tras largos periodos de exposición en ambientes ruidosos.

Descenso de la productividad en las empresas

Además de las consecuencias negativas a nivel de salud, los ruidos también provocan una merma en la producción. La dificultad de concentración, sumada al estrés, hacen que los trabajadores no den lo mejor de sí mismos, viendo su eficiencia reducida por causas ajenas a su voluntad. Por lo tanto, el ruido también es enemigo del buen funcionamiento empresarial.

Consejos para conseguir un ambiente más tranquilo

Como ya se ha visto, hay factores de ruido que no dependen exclusivamente de las compañías. Sin embargo, sí que existen una serie de pautas que, en caso de seguirlas, pueden facilitar un entorno laboral mucho más relajado y, por ende, más tranquilo en cuanto a la sonoridad. Las principales soluciones que destacamos en Folder son las siguientes:

  • Utilizar materiales de naturaleza aislante en el mobiliario de oficina. De esta forma, se logrará una reducción activa de decibelios.
  • Llevar a cabo una correcta distribución de espacios, impidiendo que haya ecos y barreras sonoras que provoquen altos tonos de voz.
  • En caso de que haya distintos ambientes, conviene separar aquellos que provoquen más ruido de los que necesitan mayor concentración,
  • Alejar los aparatos que generen ruidos incómodos de las zonas de trabajo.
  • Dotar a los empleados de un buen equipo de auriculares. Esto favorecerá la concentración y, en caso de llevar a cabo llamadas telefónicas, el volumen de los tonos de voz será más reducido. Desde nuestra empresa, ofrecemos diversos accesorios informáticos que ayudan a la reducción activa de ruido laboral.

Aplicando esta serie de consejos, el ambiente sonoro laboral mejorará considerablemente, protegiendo así a los empleados de los diversos riesgos que conlleva la exposición a altos niveles de ruido. Además, también provocará un aumento de la productividad y eficiencia de los trabajadores.